Clara Peeters, sí hay pintoras famosas en la historia

3 abril, 2017 MUJERES CON UN PAR

El rey Felipe y su esposa adquieren dos cuadros de una reconocida e innovadora pintora flamenca”

Aunque podría ser un titular de hoy, hace referencia a Felipe III y Margarita de Austria, allá por el 1611, año en que Clara Peeters pintó y pudo vender dos de sus bodegones a la monarquía española. En ese mismo año también se acuñaba el término bodegón en el primer diccionario de la lengua española.

EL MUSEO DEL PRADO

Una mujer, María Isabel de Braganza y Borbón, reina de España, tuvo la idea de agrupar las obras de arte adquiridas por la monarquía española en un museo real, que se inauguraría en 1819, un año después de su muerte. Y otra mujer, Clara Peeters, sería la primera mujer en una exposición temporal en el mismo museo, el Museo del Prado, casi doscientos años más tarde.

“La calidad y rareza singular de esta artista barroca europea lleva” al museo, que es poseedor de cuatro de sus obras, a recabar más información sobre su biografía. Son conscientes de que muchas mujeres artistas han estado poco o mal estudiadas en el pasado y que con esta iniciativa, conjuntamente con el Museo Real de Amberes, en la que llevan al menos un año trabajando darán visibilidad a Clara y les permitirá obtener nueva información.

Hay que aplaudir la investigación realizada por el equipo de Alejandro Vergara, Alicia Suárez y Carmen Moraes, entre otros, que devuelven la importancia y respeto a pintoras encerradas en el olvido, y desear que sea una entre muchas otras investigaciones.

FLANDES A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVII

Durante el reinado de Felipe III, Flandes forma parte de los países bajos españoles. Frente a esta monarquía dominante,  está ganando terreno la burguesía, que quiere cambiar las estructuras tradicionales y los privilegios estamentales y que reivindica un papel político que no tiene, a pesar de su poder económico.

Amberes se convierte en la capital de las innovaciones artísticas, de la mano de Rubens,  Surgen numerosos talleres especializados y colaboraciones entre sus pintores. Las mujeres, en la mayoría de los casos,  no pueden asistir a las escuelas de arte y mucho menos a las clases de desnudo. Así, las que se dedican a la pintura, o bien son hijas de pintores o bien son aristócratas, y deben dedicarse a géneros menores como el bodegón o el autorretrato.

CLARA PEETERS, DE PROFESION, PINTORA.

En un Amberes dominado por un arte muy idealista, con Rubens como pintor protagonista, nace un movimiento novedoso, el realismo también llamado naturalismo, que se materializa principalmente a través del bodegón, con Clara Peeters como importante precursora. Ella no pinta para buscar un lugar más elevado, si no para representar lo que la rodea. Clara pinta uno de los primeros bodegones dedicados a la caza y también el primer bodegón con peces.

        “Clara tiene un estilo muy personal y moderno. Es como si hiciera fotos de una realidad que ella inventa, de forma muy cuidada, extremadamente precisa”

Su primer cuadro, fechado en 1607, denota que está aprendiendo a pintar, por lo que podría tener unos 17 años. Así se establecería su fecha de nacimiento alrededor de 1590. Probablemente en Amberes.

Que su lugar de trabajo es Amberes, lo hace pensar el uso de tablas de madera de roble con el sello del gremio local, los cuchillos pintados con el sello de los plateros de Amberes, y el sello de la ciudad de Amberes, “una mano abierta”. Los soportes de calidad, muy valorados en la época y la repetición de piezas, que calca en sus cuadros usando plantillas, siguiendo una práctica muy habitual, indican que pinta de forma profesional, que su trabajo es retribuido. Se deduce que tiene un taller por los cuadros de otros pintores imitando su estilo, o cuadros de menos calidad firmados con su nombre que pueden haber pintado sus alumnos, costumbre que responde a una especialización de la época.

Clara tiene un estilo muy personal y moderno. Es como si hiciera fotos de una realidad que ella inventa, de forma muy cuidada, extremadamente precisa. En un entorno aristócrata y dirigido a aristócratas. Como el Marqués de Leganés, gran conocedor y coleccionista de la época, que adquirió dos bodegones de Clara, hoy en el Museo del Prado.

“Y juega a representarse a sí misma en los reflejos de los objetos más brillantes, creando una ilusión, la de estar allí, contigo, mientras pinta, mientras admiras su obra,  reafirmando su papel de mujer pintora eternamente.”

A través de sus composiciones nos explica las costumbres del momento. El cuchillo grabado, que llevaba cada invitado, era un regalo de boda y demostraba posición. Los cubiertos no se usaban de forma habitual (se comía con las manos); el mantel con las arrugas de haber estado plegado;  la sal, era un producto de lujo, por eso lo vemos en soportes de plata. Muy típicos como comida de ayuno, en una sociedad con restricciones eclesiásticas, son el queso y los pescados vivos de agua dulce, muy valorados. La porcelana hecha en China, no siendo muy cara se identifica con personas de mundo, así como las alcachofas procedentes de África, que dan un toque extravagante, o las olivas de España.

Google Cultural Institute de la colección The Museum of Fine Arts, Houston

Los objetos también están muy identificados en el mundo de la realeza, el vaso de cristal soplado en Amberes por venecianos, la jarra hecha en un horno alemán de más calidad, el pájaro de cetrería  usado en los jardines reales, reivindicativo de los derechos de los aristócratas,

Clara juega con las asociaciones culturales, por ejemplo usa el plato de porcelana, palabra que en Italia designa a una concha, junto a conchas exóticas; le gusta también asociar los colores y las texturas. Y juega a representarse a sí misma en los reflejos de los objetos más brillantes, creando una ilusión, la de estar allí, contigo, mientras pinta, mientras admiras su obra,  reafirmando su papel de mujer pintora eternamente. 

© Staatliche Kunsthalle Karlsruhe 2008 Photo Wolfgang Pankoke

En total, ella podría haber pintado setenta y seis obras, de ellas, 39 llevan su firma. Fechadas entre 1607 y 1621. No se sabe más.

EL PORQUE DE ELEGIR A CLARA PEETERS

Compré “Ellas Mismas” desde la indignación de saber que ninguna editorial había querido publicar este revelador proyecto, que salió adelante a través del mecenazgo de 1600 personas y varios museos españoles. Lo leí también indignada de saber que esas 75 mujeres virtuosas habían sido olvidadas deliberadamente a pesar de su indudable papel en la historia del arte. Y leyendo descubrí un camino por el que quería seguir. El de dar visibilidad a las mujeres.

El libro es un ensayo que habla de mujeres pintoras, a través de sus autorretratos. Me cautivó Clara Peeters, no sólo porque los autorretratos estaban misteriosamente ocultos en los reflejos de los objetos pintados, si no por la manera novelada de contar su poco documentada biografía. Ángeles Caso describe el momento en el que ella acaba de pintar uno de los cuadros que compraría Felipe III. Te transporta al taller en el que Clara pinta y a la Amberes de principios del siglo XVII por unos instantes.

Y cuál fue mi sorpresa al ver que el Museo del Prado anunciaba una exposición temporal con 15 de sus obras.

La primera exposición en el mundo de Clara Peeters y en el Museo del Prado de una mujer. ¡¡Algo que puede ser difícil de creer!!

FUENTES:

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